Blog EOS18

El espíritu EOS

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Se acerca la recta final y las fuerzas flaquean un poquito. Las horas de trabajo diario que echamos aquí empiezan a hacer estragos y aparecen dolores musculares, ojos cansados, siestecitas en algún ensayo mientras increíblemente toda la orquesta toca fortísimo…

Es lógico. Pasando el ecuador y un poco más, los paseos por los pasillos comienzan a ser más lentos, ya no hay carreras para ir a clase y todo aquí se ralentiza, pero tranquilos que esto es sólo momentáneo. Mañana cuando la adrenalina del final empiece a aflorar volvemos a las carreras, a estar con más atención que nunca, a querer vivir cada minuto pensando que así el tiempo no pasa, que podemos quedarnos aquí toda la vida. A muchos les encantaría: vivir en un mundo paralelo sin noticias desagradables en las noticias y en los telediarios, comiendo como marqueses con estas cocineras que nos cuidan tanto, respirando aire puro (aunque alguna mañana nos llega el olor de las vacas del prado anexo al colegio), compartiendo nuestra pasión más conocida y menos oscura, la música; y viviendo emociones únicas que muchos recuerdan toda la vida.

Señoras y señores, esto se va acabando, aunque bien pensado esto acaba de empezar. Porque desde el minuto uno en Alba de Tormes, todo lo que se vive en el EOS nunca acaba. Es el comienzo de nuevas amistades, el principio de un mundo orquestal que tanto nos aporta, el primer paso para descubrir que no somos “el único” que deja de hacer cosas prescindibles en la vida para hacer algo imprescindible: HACER MÚSICA.

Mis queridos jonsuitas: nunca dejéis de sonar, nunca dejéis de sentir, nunca dejéis de apasionaos como lo estáis haciendo en este EOS 18.

Y mis queridos padres y madres: nunca dejéis de apoyarles, animarles, motivarles y estad orgullosos de todos ellos porque son especiales.

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